Para ahorrar en nuestro gasto en higiene personal, conviene sustituir la crema de jabón que utilizamos para lavarnos las manos por una pastilla de jabón. Estas últimas duran muchísimo más tiempo, sólo hay que hacer la prueba. La pastilla nos puede durar un año, mientras que la crema sólo durará unos dos meses.
El problema con las cremas de jabón es que el aplicador vierte en cada aplicación muchísima más cantidad de jabón de la que realmente hace falta, desperdiciando así jabón, es decir, dinero, y perjudicando además al medioambiente. En cambio, con las pastillas sólo se utiliza la cantidad necesaria de jabón.
No sólo utilizamos una cantidad excesiva de jabón con el jabón de lavarse las manos, sino también con el champú para el cabello o con el gel de baño. Para tener más espuma, nos echamos cantidades exageradas de producto cuando seguro que con la mitad de champú o de gel podríamos obtener la misma limpieza
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