- Platanos: Los platanos pueden comprarse verdes y guardarse en el frigorífico durante mucho tiempo. A medida que vayamos necesitando que estén maduros para comer, los sacamos a temperatura ambiente. Si están muy verdes cuando se meten al frigorífico es conveniente dejarlos madurar al menos un día a temperatura ambiente.
- Queso: la mejor manera de guardar el queso es sacarlo de su envoltorio original, envolverlo en papel de cocina humedecido con un poco de vinagre y sellarlo en una bolsa de plástico con autocierre dentro del frigorífico.
- Huevos y mantequilla: Pese a la comodidad de los compartimentos de las puertas, ambos alimentos se conservan mejor dentro del frigorífico, sin necesidad de sacarlos de sus envases originales.
- Ajo: Podemos secarlo para que dure muchísimo tiempo, pero si lo usamos de manera habitual, lo mejor es pelar las cabezas de ajo y guardarlas en un lugar seco y que no reciba mucho calor.
- Lechugas: He aquí una de esas hortalizas que dan grandes quebraderos de cabeza, porque enseguida se pasan. El mejor truco para conservarlas más tiempo es guardarlas dentro del frigorífico envueltas en papel de cocina o incluso papel de periódico.
- Nueces: Suelen venderse en paquetes inmensos, casi hechos para familias numerosas, pero si, como yo, sólo las utilizáis para ensaladas, lo mejor es guardarlas dentro del frigorífico, pues allí aguantan meses y meses sin perder ni sabor ni propiedades.
- Patatas y cebollas: ni se os ocurra ponerlas juntas allá donde las guardéis. Las patatas tienen la propiedad de hacer que las cebollas maduren más rápido y se pudran antes.
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